Poca importancia le damos a esa lágrima que cae después de haber llorado durante horas.
Esa que como dice Irene X: ni se llora ni se sufre.
Simplemente se siente tío.
Ese último llanto
después de romperte en mil cachos
después de que las personas que mas quieres te disparen la mayor bala de tu vida.
Ese llanto.
En el que ni siquiera queda aliento.
Que simplemente cae.
Sin poderse evitar.
Y aquí estoy.
Lambrusco en mano y ciento volando.
As always.
My love.
Mis amigas.
Mis putas amigas.
Acaban de matarme.
De romperme en dos así
sin mas
cómo un día más de nuestra vida.
Con cariño
y amor
por supuesto
eso que no falte nunca.
Mis amigas.
A las que quiero con locura
las que me quieren con locura
por las tías que daría mi puta vida
acaban de partirmela.
Per eso si; con todo su cariño.
Pues ya esta.
Cuarta bala.
Hasta el corazón.
Directa.
Estoy muerta.
.
.
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