Es curioso que siempre sea más fácil escribir cuando estamos tristes que cuando estamos felices.
Es como si cuando estamos bien no lo necesitaramos.
Pero si lo necesitamos.
Joder.
Y tanto que lo necesitamos.
Porque luego cuando volvemos a estar mal,
cuando la vida nos vuelve a superar,
más que leer nuestros malos momentos necesitamos leer los buenos.
Se supone que en la vida deberíamos buscar el camino del medio.
El camino gris dicen.
Pues no.
Estoy en contra de eso.
¿Porque buscar un camino gris, pudiendo encontrar uno lleno de luz?
¿Acaso no es en eso en lo que consiste la vida?
La mayoría de nuestros problemas.
Por los que nos comemos mil veces la cabeza,
tienen una solución.
Pero simplemente tenemos miedo.
Miedo a tomarla por lo que pueda pasar.
Por si sale mal.
PERO Y QUÉ SI SALE MAL
Mejor eso a seguir estancados.
Estoy en contra del miedo.
Aunque lo entiendo, porque somos humanos.
Y después de tantos errores,
tenemos miedo a seguir cometiéndolos.
Pero si lo piensas,
todos esos errores te han llevado a los mayores aciertos de tu vida.
Y merece la pena seguir cagándola.
Como si no hubiese un mañana.
Porque el resto de los problemas.
Los que no tienen solución,
o los que no dependen de nosotros,
no merecen que nos rayemos por ellos.
Porque si no tienen solución,
¿Para que seguir pensando en ello?
Ya llegará.
Al final todo llega.
Porque es verdad eso de que el tiempo todo lo cura.
Y algo que no tiene solución,
es algo que no merece que nos preocupemos por ello.
Igual ese es el truco para ser feliz:
darse cuenta de que no podemos solucionarlo todo, y que no todo sale como queremos.
Y es que esa es la magia de la vida.
Que te rompan los esquemas.
Que no te esperes lo que va a pasar,
porque si de verdad el destino estuviese escrito la vida sería una mierda.
Así que toca empezar a valorar mil veces mas los momentos buenos.
Y preocuparse menos por los malos.
Que ya pasarán.
Que nosotros merecemos ser felices.
Así que,
A luchar contra todo y contra todos para conseguirlo.
Porque solo uno mismo puede conseguir eso.
jueves, 28 de enero de 2016
miércoles, 13 de enero de 2016
Declárate CAPAZ hasta que se demuestre lo contrario.
No todo el mundo sabe lo que es tocar fondo.
Lo pequeña que te sientes.
Toda la rabia y la impotencia de ese momento.
Me refiero, a cuando tocas fondo de verdad.
Y te sientes la ultima mierda.
Y no puedes ni sonreír.
Porque tampoco encuentras motivos para hacerlo.
Y te rompes por dentro.
Y recuerdas los buenos momentos, y te da un vuelco el corazón.
Es como si te quedaras sin respiración por un segundo.
Pero te gustaría que no fuese solo un segundo.
Te gustaría dejar de respirar un tiempo, hasta que todo mejore.
No entiendes porque las cosas han salido así,
no sabes como arreglarlas,
ni siquiera sabes como arreglarte a ti.
Porque estas rota.
Y sobretodo, estas cansada.
Estas cansada de luchar, de no salir nunca del abismo.
Tantos golpes han echo que te caigas y que no puedas más. Ni siquiera levantarte.
Es entonces;
Cuando estas en lo mas hondo,
cuando derrepente un día respiras,
y asumes todos los golpes,
y te das cuenta de que ya no puedes.
Que ya no puedes cambiar nada.
Pero también te das cuenta,
de que todavía queda mucho por vivir.
Y demasiadas cosas que disfrutar.
Así que empiezas a disfrutar de la caída, de los golpes, del cansancio y del no poder más.
Y sonríes.
Porque por fin, después de tanto tiempo y de tanta mierda, has comprendido que ya esta, que las cosas pasan por algo y que lo que ha pasado pasado está.
Que no es tu culpa.
Porque simplemente es tu vida.
Y nadie, NADIE, podría haber tomado una decisión mejor que tú en ese momento.
Porque nadie lo ha vivido como tú.
Y tú lo has vivido lo mejor que has sabido.
Cuando por fin consigues darte cuenta.
Y dejas de sentirte culpable por toda la mierda que hay a tu alrededor.
Es, cuando te levantas, decidida a cambiar las cosas.
Porque aunque no hayas sabido hacerlo mejor en ese instante, todas esas caídas te han enseñado que a partir de ahora, PUEDES CON TODO.
Y con todos.
Porque tu vida, es tuya, y hasta las penas merecen la pena, porque son sólo tuyas, y detrás de esas penas pueden venir mil alegrías.
Sólo si luchas para conseguirlas.
Porque la vida es así,
Un día luchas y el siguiente también.
Y tomas decisiones.
Y lo más importante, es no arrepentirse de nada.
Ni quedarse con las ganas.
Lo más importante es vivir joder.
Vivir como si nada fuera a doler.
Como si fueran a prohibirlo todo mañana.
¿Acaso no es así como vivíamos cuando eramos niños?
Echamos tanto de menos todos nuestra infancia...
Cuando en verdad, nunca deberíamos dejar de ser niños.
Ni de creer en lo imposible.
Porque no hay cosas imposibles, solo improbables.
Por eso no me gusta hablar de amores imposibles, si no de amores improbables.
Porque lo improbable es, por definición, probable.
Lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar.
Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad, entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.
Y por eso, lo más bonito de la vida es,
que una vez que tocas fondo,
ya solo puedes subir.
Y empiezan a pasarte cosas increíbles, y vuelves a disfrutar.
Sólo hay que aprender a disfrutar de esas subidas, para no caer tan bajo cuando se te vuelva a caer el mundo encima.
Lo pequeña que te sientes.
Toda la rabia y la impotencia de ese momento.
Me refiero, a cuando tocas fondo de verdad.
Y te sientes la ultima mierda.
Y no puedes ni sonreír.
Porque tampoco encuentras motivos para hacerlo.
Y te rompes por dentro.
Y recuerdas los buenos momentos, y te da un vuelco el corazón.
Es como si te quedaras sin respiración por un segundo.
Pero te gustaría que no fuese solo un segundo.
Te gustaría dejar de respirar un tiempo, hasta que todo mejore.
No entiendes porque las cosas han salido así,
no sabes como arreglarlas,
ni siquiera sabes como arreglarte a ti.
Porque estas rota.
Y sobretodo, estas cansada.
Estas cansada de luchar, de no salir nunca del abismo.
Tantos golpes han echo que te caigas y que no puedas más. Ni siquiera levantarte.
Es entonces;
Cuando estas en lo mas hondo,
cuando derrepente un día respiras,
y asumes todos los golpes,
y te das cuenta de que ya no puedes.
Que ya no puedes cambiar nada.
Pero también te das cuenta,
de que todavía queda mucho por vivir.
Y demasiadas cosas que disfrutar.
Así que empiezas a disfrutar de la caída, de los golpes, del cansancio y del no poder más.
Y sonríes.
Porque por fin, después de tanto tiempo y de tanta mierda, has comprendido que ya esta, que las cosas pasan por algo y que lo que ha pasado pasado está.
Que no es tu culpa.
Porque simplemente es tu vida.
Y nadie, NADIE, podría haber tomado una decisión mejor que tú en ese momento.
Porque nadie lo ha vivido como tú.
Y tú lo has vivido lo mejor que has sabido.
Cuando por fin consigues darte cuenta.
Y dejas de sentirte culpable por toda la mierda que hay a tu alrededor.
Es, cuando te levantas, decidida a cambiar las cosas.
Porque aunque no hayas sabido hacerlo mejor en ese instante, todas esas caídas te han enseñado que a partir de ahora, PUEDES CON TODO.
Y con todos.
Porque tu vida, es tuya, y hasta las penas merecen la pena, porque son sólo tuyas, y detrás de esas penas pueden venir mil alegrías.
Sólo si luchas para conseguirlas.
Porque la vida es así,
Un día luchas y el siguiente también.
Y tomas decisiones.
Y lo más importante, es no arrepentirse de nada.
Ni quedarse con las ganas.
Lo más importante es vivir joder.
Vivir como si nada fuera a doler.
Como si fueran a prohibirlo todo mañana.
¿Acaso no es así como vivíamos cuando eramos niños?
Echamos tanto de menos todos nuestra infancia...
Cuando en verdad, nunca deberíamos dejar de ser niños.
Ni de creer en lo imposible.
Porque no hay cosas imposibles, solo improbables.
Por eso no me gusta hablar de amores imposibles, si no de amores improbables.
Porque lo improbable es, por definición, probable.
Lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar.
Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad, entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.
Y por eso, lo más bonito de la vida es,
que una vez que tocas fondo,
ya solo puedes subir.
Y empiezan a pasarte cosas increíbles, y vuelves a disfrutar.
Sólo hay que aprender a disfrutar de esas subidas, para no caer tan bajo cuando se te vuelva a caer el mundo encima.
martes, 5 de enero de 2016
VAMOS A DISFRUTAR DE LOS DIAS
Hay días que deberían ser eternos.
En los que yo.
Para poder conseguir un poco que sean eternos, no duermo.
Porque si no duermo es como si el día no hubiera acabado.
Son esos dias,
en los que sabes que ese,
justo ese,
va a ser el mejor día de tu vida.
Y todo va genial.
Es casi increíble lo perfecta que esta saliendo la noche.
Pero derrepente,
algo se tuerce,
no sabes que es,
ni porque,
ni como a pasado,
porque a sido tan rápido.
A pasado delante de tus narices,
igual hasta lo has provocado tú,
y todavía,
no sabes realmente que has echo.
Pero el dia, la noche,
o como quieras llamarlo,
ya se ha torcido.
Y es la hora de ir a casa,
y es lo ultimo que quieres.
Porque ese día iba a ser perfecto,
y se había jodido en el ultimo momento.
Y entonces, te levantas,
sales a la calle y disfrutas.
Disfrutas del día.
Porque todavía no a acabado,
no hasta que te duermas.
Y es mágico.
Porque es como si estuvieras en un universo paralelo, en el que solo tú estas viviendo ese día.
Porque los demás,
están viviendo el día siguiente.
Pero es que tu día,
no se podía acabar así,
merecía el mejor final.
Así que es cuando coges,
te vas a la playa,
te fumas un peta,
y te olvidas del mundo.
Y no piensas en nada más,
ni en nadie más,
que en ti.
Hay otros días,
que estos son más fáciles de explicar,
que simplemente,
son brutales.
Pero BRUTALES.
Y lo único que pasa es
que no quieres que se acaben.
Quieres disfrutar un ratito más,
solo un poquito más,
porque el día entero a sido genial,
y eso no pasa casi nunca.
Y cuando pasa,
merece que nos pongamos a pensar en ello,
en la suerte que tenemos,
en que, la vida, por fin,
nos ha dado un puto respiro.
Nos esta dando un paréntesis.
Porque nos lo merecemos.
Porque por fin,
por una puta vez en la vida,
hemos hecho las cosas bien.
Y nos hemos enfrentado a todo, a todos nuestros putos miedos, a todo.
Y eso,
si que es BRUTAL.
En los que yo.
Para poder conseguir un poco que sean eternos, no duermo.
Porque si no duermo es como si el día no hubiera acabado.
Son esos dias,
en los que sabes que ese,
justo ese,
va a ser el mejor día de tu vida.
Y todo va genial.
Es casi increíble lo perfecta que esta saliendo la noche.
Pero derrepente,
algo se tuerce,
no sabes que es,
ni porque,
ni como a pasado,
porque a sido tan rápido.
A pasado delante de tus narices,
igual hasta lo has provocado tú,
y todavía,
no sabes realmente que has echo.
Pero el dia, la noche,
o como quieras llamarlo,
ya se ha torcido.
Y es la hora de ir a casa,
y es lo ultimo que quieres.
Porque ese día iba a ser perfecto,
y se había jodido en el ultimo momento.
Y entonces, te levantas,
sales a la calle y disfrutas.
Disfrutas del día.
Porque todavía no a acabado,
no hasta que te duermas.
Y es mágico.
Porque es como si estuvieras en un universo paralelo, en el que solo tú estas viviendo ese día.
Porque los demás,
están viviendo el día siguiente.
Pero es que tu día,
no se podía acabar así,
merecía el mejor final.
Así que es cuando coges,
te vas a la playa,
te fumas un peta,
y te olvidas del mundo.
Y no piensas en nada más,
ni en nadie más,
que en ti.
Hay otros días,
que estos son más fáciles de explicar,
que simplemente,
son brutales.
Pero BRUTALES.
Y lo único que pasa es
que no quieres que se acaben.
Quieres disfrutar un ratito más,
solo un poquito más,
porque el día entero a sido genial,
y eso no pasa casi nunca.
Y cuando pasa,
merece que nos pongamos a pensar en ello,
en la suerte que tenemos,
en que, la vida, por fin,
nos ha dado un puto respiro.
Nos esta dando un paréntesis.
Porque nos lo merecemos.
Porque por fin,
por una puta vez en la vida,
hemos hecho las cosas bien.
Y nos hemos enfrentado a todo, a todos nuestros putos miedos, a todo.
Y eso,
si que es BRUTAL.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)