"Ha sido divertido me equivocaria otra vez.
Quisiera haber querido lo que no he sabido querer."
Me encanta fito.
Sus letras son únicas.
Me encantan sus ganas de luchar.
De seguir luchando.
Y su positividad en cada frase amarga.
Y es que, si esto es un juego;
Juguemos.
Y a ver cuantas vidas tiene.
Y cuantas veces tengo que equivocarme.
Para conseguir lo que quiero.
A equivocarse se ha dicho.
Con todas las letras.
Y luego que pase lo que tenga que pasar, eso si,
asumiendo siempre las consecuencias.
Porque si lo hemos echo así,
ha sido porque hemos querido.
Y punto.
No pienso culparme por ninguna de las decisiones que he tomado ni que tome.
Son mías.
Si alguien lo hubiera echo mejor que hubiera sido yo.
Que yo doy lo mejor que tengo todos los putos días.
Así que una vez mas,
a por todas.
Con todos los frentes abiertos.
Y a ver quien se atreve a pararme
cuando estoy decidida.
Porque ahora sé lo que quiero.
Y la vida va a tener que ponerse mucho más hija de puta si quiere verme claudicar.
martes, 9 de febrero de 2016
sábado, 6 de febrero de 2016
Una vez más. O las que sean.
"No soy quién para decirte lo que deberías hacer. Pero haz esto."
Siempre. Todo el mundo.
En verdad tiene gracia.
Nos pasamos la vida dando consejos a nuestros amigos
basándonos en nuestras propias experiencias.
Para que no cometan nuestros propios errores.
El problema es,
que sólo aprendemos después de haber cometido nosotros mismos esos errores.
Eso es lo que he aprendido en este tiempo.
Que es muy fácil dar consejos.
Y muy difícil seguirlos.
Por eso cada vez que me toca a mi darlos preocuro olvidarme de mi, de mi vida, de mis experiencias.
Porque ni yo, ni mi vida, ni mis experiencias se pueden comparar con las de la persona que me esta pidiendo un consejo.
Joder mi mejor amiga tiene una relación a distancia desde hace 9 meses con un chico al que ni siquiera ha visto, por el cual siente muchísimo y que en ese tiempo lo han dejado y han vuelto ni sé ya las veces.
¿Y sabes a quien le pide consejo?
A mí.
Y después de haberla visto llorar tantas veces.
Después de haberla visto sufrir, perderse, volverse loca y derrumbarse; la he visto levantarse solo con un mensaje de él diciéndole que la echaba de menos.
Y te juro que me habría encantado decirle que se olvidara de él, que le mandase a la mierda, que ella no se lo merecía.
Pero sabes,
en ved de eso,
me iba a su casa,
le sacaba de la cama,
y le intentaba convencer para coger un billete de tren e ir a ver a su chico.
Que lo arreglara con él,
que le entendiera.
Porque sabía que era lo que ella de verdad quería.
Y necesitaba.
Porque cuando sientes,
y sientes de verdad,
te pueden decir mil veces que le olvides.
Y que busques algo mejor.
Que te va a dar igual.
Porque los que te dicen eso no tienen ni puta idea de que lo mejor que te puede pasar es recuperarle.
Aunque sólo sea por un minuto.
Así que a la mierda,
a la mierda los consejos.
Que me sé lo que debería hacer de memoria.
Y si sigo sin hacerlo es porque no me da la gana.
Porque yo no me conformo.
Y no pienso conformarme con dejar que te vayas sin haberlo intentado una vez más. O las que sean.
Sobre todo no pienso conformarme con que te tengo que olvidar,
porque sé que hasta que no llegue un momento en el que sin intentarlo por fin te haya olvidado, nunca voy a conseguirlo.
Así que hasta ese día, seguiré sin conformarme con vivir mi vida sin ti.
Siempre. Todo el mundo.
En verdad tiene gracia.
Nos pasamos la vida dando consejos a nuestros amigos
basándonos en nuestras propias experiencias.
Para que no cometan nuestros propios errores.
El problema es,
que sólo aprendemos después de haber cometido nosotros mismos esos errores.
Eso es lo que he aprendido en este tiempo.
Que es muy fácil dar consejos.
Y muy difícil seguirlos.
Por eso cada vez que me toca a mi darlos preocuro olvidarme de mi, de mi vida, de mis experiencias.
Porque ni yo, ni mi vida, ni mis experiencias se pueden comparar con las de la persona que me esta pidiendo un consejo.
Joder mi mejor amiga tiene una relación a distancia desde hace 9 meses con un chico al que ni siquiera ha visto, por el cual siente muchísimo y que en ese tiempo lo han dejado y han vuelto ni sé ya las veces.
¿Y sabes a quien le pide consejo?
A mí.
Y después de haberla visto llorar tantas veces.
Después de haberla visto sufrir, perderse, volverse loca y derrumbarse; la he visto levantarse solo con un mensaje de él diciéndole que la echaba de menos.
Y te juro que me habría encantado decirle que se olvidara de él, que le mandase a la mierda, que ella no se lo merecía.
Pero sabes,
en ved de eso,
me iba a su casa,
le sacaba de la cama,
y le intentaba convencer para coger un billete de tren e ir a ver a su chico.
Que lo arreglara con él,
que le entendiera.
Porque sabía que era lo que ella de verdad quería.
Y necesitaba.
Porque cuando sientes,
y sientes de verdad,
te pueden decir mil veces que le olvides.
Y que busques algo mejor.
Que te va a dar igual.
Porque los que te dicen eso no tienen ni puta idea de que lo mejor que te puede pasar es recuperarle.
Aunque sólo sea por un minuto.
Así que a la mierda,
a la mierda los consejos.
Que me sé lo que debería hacer de memoria.
Y si sigo sin hacerlo es porque no me da la gana.
Porque yo no me conformo.
Y no pienso conformarme con dejar que te vayas sin haberlo intentado una vez más. O las que sean.
Sobre todo no pienso conformarme con que te tengo que olvidar,
porque sé que hasta que no llegue un momento en el que sin intentarlo por fin te haya olvidado, nunca voy a conseguirlo.
Así que hasta ese día, seguiré sin conformarme con vivir mi vida sin ti.
viernes, 5 de febrero de 2016
Nos merecemos mucho más que esto.
Para cuando me preguntes porque me he vuelto a ir:
Me he vuelto a ir.
Porque primero te has ido tú.
Porque tenias prisa.
Y miedo.
Así que nada.
Ya esta.
Y toda la pasión de antes.
Y todo lo que eramos.
¿Donde se ha quedado todo eso?
Me he vuelto a ir.
Porque me importas.
Porque para vivir malos momentos contigo prefiero no vivirlos.
Porque mereces demasiado la pena, como para tener malos recuerdos contigo.
Y sobre todo.
Me he vuelto a ir.
Porque merezco demasiado la pena, como para tener malos momentos.
Porque no me merezco tus dudas.
Ni que te vayas.
Ni que me trates como a la mierda.
Así que me voy.
Y no me hagas volver.
Por favor.
Porque no sabes quererme.
Ni yo se quererte a ti.
Y por muchos recuerdos increíbles que tengamos.
Ya no somos los que éramos.
Vámonos.
Vete tu también.
Sal de esta historia.
Llevámos demasiado tiempo metidos en ella.
Hemos perdido el rumbo.
Échame de tu vida.
Igual que yo te he echado de la mía.
Ya nos viviremos en otro momento.
Cuando estés preparado.
Para afrontar.
Todo lo que eso conlleva.
Me he vuelto a ir.
Porque primero te has ido tú.
Porque tenias prisa.
Y miedo.
Así que nada.
Ya esta.
Y toda la pasión de antes.
Y todo lo que eramos.
¿Donde se ha quedado todo eso?
Me he vuelto a ir.
Porque me importas.
Porque para vivir malos momentos contigo prefiero no vivirlos.
Porque mereces demasiado la pena, como para tener malos recuerdos contigo.
Y sobre todo.
Me he vuelto a ir.
Porque merezco demasiado la pena, como para tener malos momentos.
Porque no me merezco tus dudas.
Ni que te vayas.
Ni que me trates como a la mierda.
Así que me voy.
Y no me hagas volver.
Por favor.
Porque no sabes quererme.
Ni yo se quererte a ti.
Y por muchos recuerdos increíbles que tengamos.
Ya no somos los que éramos.
Vámonos.
Vete tu también.
Sal de esta historia.
Llevámos demasiado tiempo metidos en ella.
Hemos perdido el rumbo.
Échame de tu vida.
Igual que yo te he echado de la mía.
Ya nos viviremos en otro momento.
Cuando estés preparado.
Para afrontar.
Todo lo que eso conlleva.
martes, 2 de febrero de 2016
Coge de la mano al miedo y a por todo.
Tengo miedo.
Tengo miedo a abrirme a personas nuevas, a enamorarme, a encontrar la felicidad de una manera en la que no lo había planeado.
Supongo que eso me pasa por planear tanto las cosas.
Me gusta tener todo bajo control,
poder dar con seguridad cada paso.
Y que ironía.
Que de quién me enamoré fue justo del único que conseguía romperme los esquemas cada día.
Y que ironía.
Que al final siempre acabe haciendo caso a mis impulsos e improvisando los planes.
Yo que sé.
Supongo que el miedo es humano.
Aunque no me gusta.
Me parece patético.
Sobretodo me lo parece el dejar que te controle.
El no hacer lo que sientes por miedo.
Así que siempre he arriesgado con todo.
Y sobre todo, he arriesgado con las cosas que más miedo me daban.
Y que ironía.
Que al final siempre me hayan salido bien.
Y que me hayan dado tanta seguridad y tanta confianza en mi misma.
Aunque lo pienso y no me extraña.
En verdad, por mucho que planease todo siempre me ha gustado vivir el momento.
Joder si siempre he improvisado el plan A, como para haber tenido algún plan B.
Pero es bonito seguir llendo a por todas.
Incluso con miedo.
Sobretodo si es con miedo.
Así que si te olvido, pues te olvido.
Y si me enamoro de otro, pues me enamoro otro.
Y si no vuelvo a verte...
yo que sé,
eso si que me da miedo.
Prefiero no pensarlo.
Si tiene que pasar que pase.
Como todo.
Y si me olvidas tu...
Pues te mato.
Que va, es broma.
Si me olvidas lo superaré.
Como todo.
Sólo espero que ni yo ni tú seamos de esos que necesitan perder de verdad lo que quieren para darse cuenta de que lo querían de verdad.
Porque nos hemos perdido tantas veces,
y nos hemos vuelto a encontrar otras tantas,
que parece que nunca podemos dejar de encontrarnos.
Y espero que nunca podamos dejar de hacerlo.
Porque te quiero en mi vida.
Para bien o para mal.
Como amigo o algo más.
Como lo que surja.
Como lo que tenga que ser. Sin forzarlo.
Como todo.
Sólo espero no arrepentirme nunca de nada.
Y seguir arriesgando.
Y si me da miedo;
me arriesgaré con miedo.
Tengo miedo a abrirme a personas nuevas, a enamorarme, a encontrar la felicidad de una manera en la que no lo había planeado.
Supongo que eso me pasa por planear tanto las cosas.
Me gusta tener todo bajo control,
poder dar con seguridad cada paso.
Y que ironía.
Que de quién me enamoré fue justo del único que conseguía romperme los esquemas cada día.
Y que ironía.
Que al final siempre acabe haciendo caso a mis impulsos e improvisando los planes.
Yo que sé.
Supongo que el miedo es humano.
Aunque no me gusta.
Me parece patético.
Sobretodo me lo parece el dejar que te controle.
El no hacer lo que sientes por miedo.
Así que siempre he arriesgado con todo.
Y sobre todo, he arriesgado con las cosas que más miedo me daban.
Y que ironía.
Que al final siempre me hayan salido bien.
Y que me hayan dado tanta seguridad y tanta confianza en mi misma.
Aunque lo pienso y no me extraña.
En verdad, por mucho que planease todo siempre me ha gustado vivir el momento.
Joder si siempre he improvisado el plan A, como para haber tenido algún plan B.
Pero es bonito seguir llendo a por todas.
Incluso con miedo.
Sobretodo si es con miedo.
Así que si te olvido, pues te olvido.
Y si me enamoro de otro, pues me enamoro otro.
Y si no vuelvo a verte...
yo que sé,
eso si que me da miedo.
Prefiero no pensarlo.
Si tiene que pasar que pase.
Como todo.
Y si me olvidas tu...
Pues te mato.
Que va, es broma.
Si me olvidas lo superaré.
Como todo.
Sólo espero que ni yo ni tú seamos de esos que necesitan perder de verdad lo que quieren para darse cuenta de que lo querían de verdad.
Porque nos hemos perdido tantas veces,
y nos hemos vuelto a encontrar otras tantas,
que parece que nunca podemos dejar de encontrarnos.
Y espero que nunca podamos dejar de hacerlo.
Porque te quiero en mi vida.
Para bien o para mal.
Como amigo o algo más.
Como lo que surja.
Como lo que tenga que ser. Sin forzarlo.
Como todo.
Sólo espero no arrepentirme nunca de nada.
Y seguir arriesgando.
Y si me da miedo;
me arriesgaré con miedo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)