miércoles, 18 de enero de 2017

Indecisión. Decepción. Y viceversa.

Es irónico
el qué no lo sé.
Supongo que todo.

Mi vida,
para empezar.
La tuya,
para seguir.

Y el resto de cosas insignificantes en este mundo, para terminar.

Tiene gracia porque yo quise estar contigo. De verdad.

Hace tanto que ya ni me acuerdo,
pero estoy segura de que quise.

Porque si me lo preguntases ahora,
querría.

O no.

No lo sé.

No sé que pensar después de que te hayas comportado como un absoluto gilipoyas. Después de que me hayas utilizado, y después de que me hayas hecho creer que te importaba.

Estoy exagerando, lo sé.

Sé que para tí sólo era un juego,
algo sin malicia.
Porque tú no eres mala persona.

Eso, es lo que supongo que me dirás cuando te pida una explicación.

Pero es que no quiero ninguna.

No necesito ninguna.

Espero que ganar esa maldita apuesta te haya merecido la pena.
Porque lo es.

Es una pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario