sábado, 6 de febrero de 2016

Una vez más. O las que sean.

"No soy quién para decirte lo que deberías hacer. Pero haz esto."
Siempre. Todo el mundo.

En verdad tiene gracia.
Nos pasamos la vida dando consejos a nuestros amigos
basándonos en nuestras propias experiencias.
Para que no cometan nuestros propios errores.
El problema es,
que sólo aprendemos después de haber cometido nosotros mismos esos errores.

Eso es lo que he aprendido en este tiempo.
Que es muy fácil dar consejos.
Y muy difícil seguirlos.
Por eso cada vez que me toca a mi darlos preocuro olvidarme de mi, de mi vida, de mis experiencias.
Porque ni yo, ni mi vida, ni mis experiencias se pueden comparar con las de la persona que me esta pidiendo un consejo.

Joder mi mejor amiga tiene una relación a distancia desde hace 9 meses con un chico al que ni siquiera ha visto, por el cual siente muchísimo y que en ese tiempo lo han dejado y han vuelto ni sé ya las veces.
¿Y sabes a quien le pide consejo?
A mí.
Y después de haberla visto llorar tantas veces.
Después de haberla visto sufrir, perderse, volverse loca y derrumbarse; la he visto levantarse solo con un mensaje de él diciéndole que la echaba de menos.
Y te juro que me habría encantado decirle que se olvidara de él, que le mandase a la mierda, que ella no se lo merecía.

Pero sabes,
en ved de eso,
me iba a su casa,
le sacaba de la cama,
y le intentaba convencer para coger un billete de tren e ir a ver a su chico.
Que lo arreglara con él,
que le entendiera.
Porque sabía que era lo que ella de verdad quería.
Y necesitaba.
Porque cuando sientes,
y sientes de verdad,
te pueden decir mil veces que le olvides.
Y que busques algo mejor.
Que te va a dar igual.
Porque los que te dicen eso no tienen ni puta idea de que lo mejor que te puede pasar es recuperarle.
Aunque sólo sea por un minuto.

Así que a la mierda,
a la mierda los consejos.
Que me sé lo que debería hacer de memoria.
Y si sigo sin hacerlo es porque no me da la gana.
Porque yo no me conformo.
Y no pienso conformarme con dejar que te vayas sin haberlo intentado una vez más. O las que sean.

Sobre todo no pienso conformarme con que te tengo que olvidar,
porque sé que hasta que no llegue un momento en el que sin intentarlo por fin te haya olvidado, nunca voy a conseguirlo.
Así que hasta ese día, seguiré sin conformarme con vivir mi vida sin ti.

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