sábado, 12 de diciembre de 2015

Quizá en otra vida.

Así que esta historia se acaba aquí.
¿No?
Todos estos años.
Y todos estos momentos.

Ahora somos amigos.
¿Enserio has aprendido a ser mi amigo?
Joder.
Yo no se ser tu amiga.
No me sale.
Ni me va a salir nunca.

Enserio me estas diciendo,
¿que tengo que ser tu amiga?
¿y conformarme con no volver a vivir momentos tan mágicos?
Una puta mierda.

¿Sabes que?
Que enhorabuena.
Tú ganas.
Te cierro la puerta.
El balcón.
Y todas las ventanas.
No vas a volver a entrar.

Pero luego, en tres meses.
Cuando me eches de menos.
No vengas a llorar a mi hombro.
Diciéndome cosas bonitas.
Como que no hay otra como yo.
Y que me necesitas en tu vida.
Porque me he ido.

¿Sabes que pasa?
Que son muchos años.
Son muchos recuerdos.
Y muchos momentos.
Y yo no sé ser tu amiga.
Ni quiero serlo.
Así que no pienso intentarlo.

¿Quieres que se acabe?
Pues se acaba.
Pero se acaba aquí.
No siendo amigos.

Porque luego.
Cuando me dices que me echas de menos.
Yo te creo.
Y vuelvo.
Y me apartas.
Y te agobias.
Y te vuelves a alejar.

Así que no gracias.
Me has dado mucho.
Pero me has quitado muchísimo mas.
Que te vaya bien.

Pero sabes.
Te estaré esperando.
Así que cuando tengas los cojones de abrir los ojos y de ver lo bonita que es esta historia, te darás cuenta de que nunca he sido solo tu amiga.
Y que por eso no sé serlo.
Porque nunca lo he sido.
Siempre he sido algo mas.
Y no pienso conformarme con menos.

Así que cuando tengas el valor de ser sincero.
Y asumirlo,
y de ver que vivirnos merece la pena.
Me llamas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario